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13 dic 2010

Solomillos de cerdo con salsa de miel y mostaza

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Os proponemos una manera de comer carne bien tiernecita y con buena compañía: unos solomillitos de cerdo a la miel y mostaza..... mmmmmmm.... facilísimos de hacer y rapidísimos de comer. Aquí dejamos las instrucciones para este plato informal y que os resuelve cualquier situación en la que tengáis que quedar (y comer) bien. Con su paso a paso, sus ingredientes y el vídeotutorial con el que no os perderéis nada... más pistas imposible ;))



Ingredientes para 4 comensales
con hambrecilla:
Dos solomillo de cerdo cortado en filetes transversales
Un poco de harina (un puñadito)
3 ó 4 cebolletas
3 cucharadas de mostaza
2 cucharadas de miel
1 vaso de agua
Aceite
Sal, pimienta




Elaboración:
Salpimentar los filetes de cerdo por ambas caras y pasarlos por harina (la justita). Después calentamos en una sartén un poco de aceite e incorporamos los filetes. Los dejamos bien doraditos por ambas caras para sellar bien la carne y que no se nos escapen los ricos jugos. Los reservamos en un plato con papel de cocina, perfecto para absorber el exceso de aceite.
Ahora vamos a por la salsa, fundamental: cortamos en juliana fina las cebolletas y las pochamos a fuego suave en la misma sartén en la que hicimos los filetes. Cuando este bien doradita agregamos la miel y la mostaza, removiendo bien.
Colocamos encima de las cebolletas los filetes y los cubrimos con un vaso de
agua. Lo dejamos a fuego suave unos 10 minutos, hasta que la salsa quede bien espesita. Espolvoreamos por encima un poquito de perejil, en homenaje al maestro Arguiñano, y listo.
Lo acompañamos de una patatitas panaderas y un poquito de lechugas varias.

19 abr 2010

Medallones de Cerdo con Chutney de Piña

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Una receta muy sabrosa y, aunque requiere algo de tiempo de horno y de cocción, el resultado merece la pena. Por un lado, tenemos un lomo de cerdo entero que preparamos para el horno. Por el otro, una rica salsa étnica (chutney) que puede prepararse casi con cualquier fruta carnosa –en este caso es de piña– y que además puede conservarse herméticamente cerrada durante bastante tiempo en la nevera. Es perfecta para todo tipo de carnes. Pero vayamos por partes; lo primero, el cerdo.
Para preparar los medallones, untamos el lomo entero con una mezcla que hemos preparado en el mortero y que lleva: un ajito, perejil fresco, romero, miel y un poco de mantequilla. Untamos bien el cerdo con esa mezcla y lo sellamos en la sartén, hasta que esté dorado por todos los lados. Son suficientes un par de minutos para sellar la carne. Hecho esto, lo metemos en el horno (precalentado) a 180º durante más o menos una hora. Para que no se seque, le vamos añadiendo algo de lo que teníamos preparado en el mortero, añadiendo también un pellizco de sal y algo de aceite. Bastará con que de vez en cuando salseemos la carne con un poco del propio líquido que se va haciendo en la fuente. Eso le dará mucho sabor.
Para preparar esta salsa, entre dulce y picante, lo que hay que hacer es cortar la piña en cubos y añadirla a una sartén junto con una cebolla picada en cubos también. Lo vamos haciendo lentamente, para lograr una consistencia espesa y jugosa. Cuando la piña esté medio cocida le añadimos un vaso de vinagre. En este caso es de Módena pero si queréis mantener el color de la piña, añadid un buen vinagre de vino o de jerez. En la cantidad de vinagre está la clave del sabor. Si lo preferís más fuerte, añadid más vinagre. Si no, le incorporáis menos. Realmente es una salsa buenísima y muy sencilla de hacer. Nosotras la preferimos espesa, con los trozos de piña en trozos grandes, pero también se puede pasar por la turmix. Eso es a gusto del consumidor.Rico, riquísimo... el sabor es inesperado y muy bueno. Esperamos que os guste.





3 feb 2010

Costillas a la Naranja con Cointreau acompañadas de Guarnición de Cebollitas confitadas y Patatas asadas

6 comentarios
El olor de las costillas al horno hace la boca agua a cualquiera. Y eso es lo que pasó con este costillar, que casi no llega al final de la sesión de fotos.... Asadas, con la superficie bien tostadita, por supuesto para comérselas con las manos sin miedo a pringarse con la salsa. Sólo se necesita una buena provisión de servilletas para disfrutar de esta comida estilo Pedro Picapiedra. Además, es un plato económico y que se puede disfrutar entre varios.

La mejor manera de hacer las costillas es al horno (bueno, el guiso de patatas con costillas es una excepción). Quedan ricas y sabrosas, además de sanas porque las costillas llevan toda la carne pegada al hueso, que tiene mucho sabor pero no demasiada grasa. Y un capricho se lo puede permitir todo el mundo de vez en cuando... vamos a por los ingredientes de estas Costillas al Horno a la Naranja con Cointreau acompañadas de una guarnición de Patatitas asadas y Cebollitas confitadas.

Para el plato necesitaremos: un costillar de cerdo enterito, mejor partido en varios trozos para poder manejarlo mejor a la hora de cocinar y servir (se lo pedís al carnicero o bien compráis las bandejas en las que vienen preparaditas), una naranja de la que aprovechareis la mitad para el zumo y el resto para cortar en rodajitas, ketchup, un ajito, perejil, romero -o las hierbas aromáticas que os gusten, el romero viene genial con las costillas- un chorrito de Cointreau, sal (una pizquina, mejor gruesa) y aceite. Lo mejor es machacar todos los ingredientes en el mortero y después untar la carne con el aliño unas 12 horas antes de prepararla, pero si vais sin tiempo no hace falta que lo marinéis. El sabor se queda mejor cuanto más tiempo estén las costillas en la nevera con este rico mejunje, pero podeis hacerlo en el momento también. Se untan bien las costillas utilizando las manos y masajeando para que entre bien el aliño en la carne y se deja reposar.

Precalentad el horno a 180 o 200º y mientras, haced paquetitos de papel albal con unas patatitas de guarnición (o de las normales, si no teneis pequeñas) añadiendo en cada paquete un poco de pimienta, aceite, sal y romero, untando las patatas con ello. Meted la fuente en el horno, con unas rodajas de naranja por encima y dejadlo una horita más o menos, dándole la vuelta a las costillas según veáis que se va haciendo y regando con el jugo que va soltando. Al final, poned un poco el grill para que se tueste la piel y le proporcione un sabor más intenso.

Mientras se va haciendo la carne, podeis darle un toque especial al plato con unas cebollitas francesas, de las pequeñas, confitadas. Quedan super ricas. Hay que pelar las cebollas y meterlas en una cacerola con aceite de oliva caliente, pero evitando la alta temperatura. Cubris las cebollas con el aceite, evitando que se frían, porque el objetivo es que se hagan lentamente. Podeis añadir una ramita de romero también, para darle sabor a hierbas, pero no necesitan nada más. En unos 15 minutos estarán hechas y blanditas. Sacar, escurrir y servir. Y no tiréis ese aceite, que está aromatizado y se puede usar para freír cualquier tipo de carne.

El resultado, ya lo veis. Irresistible, sobre todo para los carnívoros y perfecto para compartir. No olvideis aprovechar el jugo de las costillas para regar el plato por encima. Es una salsa buenísima.


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